¿Es posible donar en vida para dejar sin herencia a un hijo?

La ley protege a los herederos forzosos estableciendo una reserva de porción legítima a su favor, que habrá que respetar en el caso de que se haga testamento. Además, limita las causas de desheredación a una lista tasada de supuestos, al margen de los cuales, no es posible desheredar válidamente.

Cualquier vulneración de estos derechos puede dar lugar a que un heredero impugne el testamento e invalide todo lo que dispuso el fallecido.

A veces, con el objetivo de eludir las obligaciones que impone la ley en materia de herencias, se hacen donaciones en vida que buscan dejar sin herencia a un hijo.

A continuación vamos a ver si esta es una práctica válida y qué consecuencias se pueden derivar de ella.

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¿Es posible hacer donaciones en vida para dejar sin herencia a un hijo?

Es posible hacer donaciones en vida, pero la ley impone un límite para evitar que se vulneren los derechos hereditarios de los herederos forzosos o legitimarios.

  • Si se hacen a favor de otro heredero o un tercero con el fin de eludir de alguna manera al heredero que tiene preferencia para heredar (el hijo, en este caso), las donaciones no podrán superar el valor de que esa otra persona tenga derecho a recibir por testamento (artículo 636 del Código Civil). Todo lo que exceda de ese límite se tendrá por no hecho.
  • Si el hijo considera que el valor de las donaciones excede de lo permitido, podrá pedir una reducción (artículo 655). El derecho a pedir esta reducción es irrenunciable.
  • Además, si la donación se ha hecho a alguna persona que la ley considera inhábil para heredar, se tendrá por no hecha (artículo 628).

Para el caso de que la donación se haya hecho a favor de cualquier otro heredero forzoso, entra en juego el mecanismo de la colación, que consiste en devolver a la masa hereditaria, en el momento de la partición de la herencia, todos los bienes que se hayan recibido por donación en vida del causante.

¿En qué consiste la colación de donaciones en la herencia?

La ley trata de evitar que se hagan donaciones en vida para no dejar la herencia a algún heredero forzoso al que se desee eludir. Para ello, existe la figura de la colación.

En virtud de la colación, todos los herederos forzosos que hayan recibido algo en vida del causante (es decir, de la persona que fallece dejando una herencia) deberán llevar de nuevo el valor de esos bienes a la masa hereditaria, para comprobar que se ciñe a lo que tengan derecho a recibir por testamento, y que no se vulneran los derechos de los demás herederos forzosos.

Para que sea pertinente la colación, se ha de producir necesariamente entre herederos forzosos, han de existir liberalidades a favor de uno de ellos y no debe el causante haber establecido otra cosa, ya que libremente puede determinar de manera unilateral si una donación o liberalidad es o no colacionable.

Esto significa que el causante puede haber excluido alguna donación expresamente de la futura colación (artículo 1036 del Código Civil). Ahora bien, se tendrá en cuenta la voluntad del causante siempre que las donaciones no perjudiquen la legítima de los herederos forzosos (artículo 1038).

Como efecto de la colación, el heredero que ya había recibido bienes como donación en vida del causante verá reducida su herencia en esa parte, y los coherederos serán compensados igualando el valor de los bienes que el primero hubiera recibido en donación (artículo 1047).

Lo que se colaciona es el valor de los bienes al tiempo en que se evalúen los bienes hereditarios, no los propios bienes recibidos en donación (artículo 1045).

¿Qué donaciones no son colacionables?

El Código Civil contiene una serie de artículos dedicados a enumerar las donaciones que no se considerarán colacionables en el momento de la partición. No serán colacionables, a menos que perjudiquen la legítima de los herederos forzosos, las siguientes donaciones:

  • Las hechas a favor de un heredero que repudia la herencia, es decir, que renuncia a su herencia, salvo que la donación deba reducirse por inoficiosa.
  • Las donaciones hechas al padre fallecido, cuando los nietos concurran a la herencia del abuelo en representación del padre. Tampoco colacionarán los nietos las donaciones recibidas por ellos mismos de su abuelo en vida de este, si el abuelo lo dispuso así (siempre que se respeten las legítimas).
  • Los padres no están obligados a colacionar en la herencia de los abuelos y ascendientes lo que estos hubieran donado a los nietos.
  • No habrá que colacionar las donaciones hechas a quien fuera pareja del hijo o la hija, a menos que la donación se haga conjuntamente a los dos miembros de la pareja, en cuyo caso el heredero deberá colacionar su mitad.
  • No se colacionan los gastos de alimentación, educación, curación de enfermedades, aprendizaje o los regalos de costumbre, es decir, las donaciones habituales derivadas de la vida diaria.
  • Tampoco se colacionan los gastos realizados por los progenitores y ascendientes para cubrir las necesidades especiales de sus hijos o descendientes requeridas por su situación de discapacidad.
  • No se colacionan los gastos de los padres para dar a sus hijos una carrera profesional o artística, salvo que los padres dispongan lo contrario o que dichos gastos perjudiquen las legítimas. En caso de ser colacionables, se rebajará lo que el hijo habría gastado viviendo en casa en compañía de sus padres.
  • Los regalos de boda solo se reducirán en la parte que excedan de un décimo o más de la cantidad disponible por testamento.

¿Qué puede hacer el hijo perjudicado por las donaciones del causante?

El heredero forzoso que vea vulnerados sus derechos a la legítima puede impugnar el testamento en el plazo de 4 años desde la fecha en que se abre la sucesión y se puede conocer el contenido del testamento.

El juez competente para conocer del procedimiento será el del juzgado de primera instancia del último domicilio del fallecido. 

El objeto de la acción será reclamar la legítima del heredero, y el testamento podrá ser anulado en todo lo que no respete esos derechos. Sin embargo, si se puede respetar la legítima solamente reduciendo la del resto de coherederos, se hará así, respetando en todo lo posible las demás disposiciones y legados previstos por el testador.

La impugnación del testamento puede dar lugar a un largo litigio, con los perjuicios que ello supone al resto de coherederos, que no podrán recibir su parte de la herencia mientras no se resuelva el asunto.

Por todo ello, antes de tomar decisiones con respecto al testamento que pueden provocar graves inconvenientes en el futuro, es aconsejable consultar con un abogado experto en sucesiones, que nos asesorará sobre lo que se puede y no se puede hacer, y sobre la mejor forma de reflejar en testamento lo que queremos.

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