¿Un hijo desheredado tiene derecho a la legítima?

Hay conceptos relacionados con la herencia que generan dudas y confusión, como es el caso de la desheredación. ¿En qué casos es posible? ¿Cuáles son sus consecuencias? Y sobre todo: ¿Existe un límite garantizado que el testador tiene que dejar a sus hijos en todo caso? 

La respuesta es que, efectivamente, existen unos derechos mínimos de herencia a favor de los hijos que el testador debe respetar al hacer testamento, pero esos derechos se pierden con la desheredación.

En este artículo vamos a intentar dar respuesta a las dudas más frecuentes relacionadas con este tema.

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¿Qué supone desheredar a un hijo?

La desheredación es un hecho muy excepcional para el que existe un procedimiento muy restrictivo, y solo se puede poner en marcha por las causas que están contempladas en el Código Civil.

Las conductas que pueden dar lugar a la desheredación son graves e implican algún tipo de agresión o desprecio hacia el testador o sus familiares más cercanos.

La consecuencia de desheredar a un hijo es que el hijo no podrá recibir ningún bien o derecho de la herencia, ni siquiera la parte que la ley denomina legítima, y que constituye un mínimo garantizado, salvo en caso de desheredación.

En su lugar, serán los herederos del hijo desheredado quienes reciban la parte de la herencia que le correspondía a él (artículo 857).

El artículo 853 establece cuáles son las causas de desheredación aplicables a los hijos y demás descendientes:

  • Condena en sentencia firme por haber cometido algún delito contra la libertad, la integridad moral y la libertad e indemnidad sexual contra el testador o contra alguno de sus familiares cercanos. También por delitos contra los derechos y deberes familiares respecto de la herencia del testador.
  • Condena por denuncia falsa como consecuencia de haber acusado al testador de un delito para el que la ley señale pena grave.
  • Empleo de amenazas, fraude o violencia con la intención de obligar al testador a hacer testamento o a cambiarlo.
  • Uso de los mismos medios para impedirle hacer testamento o revocarlo.
  • Suplantación, ocultación o alteración de otro testamento posterior.
  • Negación sin justificación de los alimentos al testador.
  • Maltrato de obra o injurias graves hacia él.

Fuera de estas causas, el testador podrá tomar algunas decisiones que reduzcan la herencia a favor de su hijo, pero no podrá excluirlo de su testamento y, si lo hace, no se tendrá en cuenta.

¿Se puede desheredar a un hijo respetando la legítima?

Este concepto es erróneo. Cuando se deshereda a un hijo o a cualquier otro posible heredero, la persona desheredada no recibe nada del testador, ni siquiera la legítima. Precisamente en eso consiste la desheredación.

Sin embargo, sí es cierto que hay situaciones intermedias en las que el hijo recibe la legítima pero el testador le niega el derecho al resto de la herencia, y en muchos casos es a esto a lo que se refieren algunas personas cuando hablan de desheredación.

Es posible que el hijo haya tenido una conducta inadecuada con respecto al progenitor, pero que dicha conducta no constituya una causa legal de desheredación y no pueda entenderse incluida en el maltrato de obra que contempla el Código Civil. Sí se equipara al maltrato, sin embargo, la falta de relación o atención hacia el testador que se produzca por voluntad del heredero y que no sea puntual, por lo que ese sí sería un supuesto de desheredación.

Por el motivo que sea, y que no tiene por qué deberse a una conducta del hijo, el testador puede querer favorecer a otras personas antes que a él, y la ley le permite hacerlo siempre que tenga en cuenta lo siguiente:

  • En el testamento se debe reservar a favor de los hijos un tercio de la herencia, que se denomina tercio de legítima estricta.
  • Un segundo tercio, llamado tercio de mejora, también está reservado a los descendientes, pero en este caso la ley no obliga que se distribuya entre los hijos, sino que permite al testador que lo destine a mejorar la herencia de cualquiera de sus descendientes (pueden ser los nietos, aunque vivan los hijos).
  • El último tercio es de libre disposición, y el testador se lo puede dejar a quien prefiera, sin ningún tipo de límite. Es decir, no es preciso que sea un heredero forzoso ni un familiar, siquiera.

En consecuencia, si el testador desea limitar la herencia a favor de su hijo al mínimo posible, tendrá que reservar para él o para todos los hijos conjuntamente, si son varios, un tercio del total de la herencia.

Si tiene más hijos o descendientes aparte de aquel al que desea excluir, podrá emplear otro tercio a favorecerlos a ellos, distribuyéndolo como prefiera. Sin embargo, si ese hijo es el único descendiente que tiene el testador, ese tercio de mejora solo podrá ser para él. 

En cuanto al último tercio, el testador tendrá libertad absoluta para favorecer con él a quien desee, sea pariente o no.

¿Qué ocurre si se deshereda a un hijo sin haber causa para ello?

Como hemos visto, la desheredación debe basarse en alguna de las causas establecidas en la ley, y la forma de llevarla a cabo es haciéndolo constar en el testamento. Pero ¿qué ocurre si el motivo tenido en cuenta por el testador no es causa de desheredación?

Si el hijo desheredado niega que exista la causa alegada por el testador, los responsables de probar su existencia serán los demás herederos (artículo 850).

El procedimiento para resolver el asunto es la impugnación del testamento ante los tribunales, para lo que el hijo desheredado dispondrá de 4 años desde que se abra la sucesión y pueda ser conocido el contenido del testamento.

Por tanto, no basta con alegar una causa de desheredación. La existencia de la causa debe probarse. Si no se hace, anulará la institución de heredero en cuanto perjudique al hijo, pero valdrán los legados, mejoras y demás disposiciones testamentarias en lo que no perjudiquen a su legítima (artículo 851 del Código Civil).

Es decir, se le reintegrará el derecho a la legítima tratando de dejar intactas todas las demás disposiciones en lo que no le perjudique, pero, si no es posible, se anularán en la medida en que sea necesario.

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