La nulidad del testamento por falta de capacidad del testador

La falta de capacidad en la persona que hace un testamento es una causa para que se declare la nulidad del mismo, pero, ¿cómo se acredita que el testador no tenía capacidad para testar? Te lo explicamos en este post.

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Fundamentación jurídica de la nulidad del testamento por falta de capacidad del testador

El artículo 662 del Código Civil dice así:

Pueden testar todos aquellos a quienes la ley no lo prohíbe expresamente.

Artículo 662 del Código Civil

Y a continuación, el artículo 663 añade:

No pueden testar:

1.º La persona menor de catorce años.

2.º La persona que en el momento de testar no pueda conformar o expresar su voluntad ni aun con ayuda de medios o apoyos para ello.

Artículo 663 del Código Civil

Es decir: la redacción del actual artículo 663, en su punto 2º, contempla la posibilidad de que no sea válido el testamento realizado por personas que pudieran necesitar ciertas medidas para testar, pero que, por sus circunstancias, ni aun con la prestación de dichas medidas pueden manifestar su voluntad o, más allá de esto, tener una voluntad al respecto.

¿Cómo se aprecia la falta de capacidad del testador?

A este respecto, el artículo 666 del Código Civil dice:

Para apreciar la capacidad del testador se atenderá únicamente al estado en que se halle al tiempo de otorgar el testamento.

Artículo 666 del Código Civil

Por otro lado, el Tribunal Supremo ha creado jurisprudencia en relación a este tema, la cual recoge por ejemplo la STS 20/2015, 22 de Enero de 2015, y se trata de la siguiente:

  • Que la capacidad mental del testador se presume mientras no se destruya por prueba en contrario;
  • Que la apreciación de esta capacidad ha de ser hecha con referencia al momento mismo del otorgamiento;
  • Que la afirmación hecha por el Notario de la capacidad del testador, puede ser destruida por ulteriores pruebas, demostrativas de que en el acto de testar no se hallaba el otorgante en su cabal juicio, pero requiriéndose que estas pruebas sean muy cumplidas y convincentes, ya que la aseveración notarial reviste especial relevancia de certidumbre, y
  • Que por ser una cuestión de hecho la relativa a la sanidad del juicio del testador, su apreciación corresponde a la Sala de instancia.

De esta jurisprudencia se desprende que en principio hay que entender que el testador tiene capacidad, pero que esta presunción puede ser eliminada en caso de que haya en primera instancia pruebas suficientes que acrediten la falta de capacidad del testador.

Para hacernos una idea del tipo de prueba del que hablamos, en el caso de la sentencia citada, las pruebas que permitieron concluir dicha falta de capacidad fueron:

  • Dos pruebas testificales de dos neurólogos.
  • Dos informes realizados por dos peritos judiciales.
  • Una serie de indicios, entre ellos los que indicaban que: que la intención de la persona que hizo testamento era hacer un reparto igualitario entre sus hijos, dándose luego un súbito cambio de contexto cuando la causante presentaba un deterioro cognoscitivo.

Junto a estas pruebas, hubo otras que se entendieron de resultado más inocuo, pero que apoyaban la tesis de la incapacidad. De esta manera, se pudo acreditar la falta de capacidad de la testadora, aun habiendo pruebas en el sentido contrario (incluyendo, entre otras, pruebas periciales y juicios de capacidad emitidos por dos Notarios diferentes).

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