Después de un fallecimiento, deben ser los herederos de la persona que muere quienes inicien un proceso que lleva tiempo y es costoso. La forma en que se comportan ciertas entidades bancarias y de otro tipo, y su protocolo, puede complicar a los herederos el momento de realizar ciertos trámites.
Cuando alguien fallece se debe interactuar entre la situación de duelo y las tramitaciones referidas a lidiar con el banco, el acceso a las cuentas, etc. Es habitual que los bancos intenten cobrar comisiones elevadas por las tramitaciones testamentarias, lo que provoca quejas de los usuarios.
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